El Morbier es un queso semiduro de origen francés, proveniente de la región de Franche-Comté. Su característica más reconocible es la línea negra de ceniza vegetal que lo atraviesa horizontalmente en el centro, una tradición que se remonta a cuando los queseros separaban la producción de la mañana y la tarde. La pasta es de color marfil, suave y elástica, con pequeños agujeros irregulares.
Su sabor es suave y cremoso, con notas lácteas, terrosas y una leve acidez. A medida que madura, el gusto se va complejizando y la corteza natural le aporta aromas más pronunciados. Es un queso versátil que sorprende tanto en una tabla como derretido en preparaciones calientes.
¿Cómo servirlo?
Sacalo de la heladera 30 minutos antes de consumirlo. A temperatura ambiente la pasta se vuelve más untuosa y los sabores se expresan mejor. Cortalo en rodajas para destacar su característica línea negra.
Para acompañar
Va muy bien con frutos secos, miel, mermelada de ciruela o higos. También con fiambres suaves, pan de centeno o baguette tostada. En tabla de quesos aporta un contraste visual y de sabor muy interesante.
Maridaje
Combina perfecto con vinos blancos de cuerpo medio como Chardonnay o Pinot Gris. También va bien con cervezas artesanales de trigo o lagers suaves. Si preferís tinto, optá por uno ligero como un Pinot Noir.
