El Gorgonzola es uno de los quesos azules más famosos del mundo, originario de la región de Lombardía, en Italia. Se elabora con leche de vaca y su característica principal es el veteado azul-verdoso que recorre la pasta, producto de la acción del moho Penicillium glaucum. Tiene una corteza rugosa de color ocre y la pasta puede ser más firme o más cremosa según el tipo: Gorgonzola dolce o piccante.
El sabor es intenso, con notas picantes, fuertes y una cremosidad envolvente. El Gorgonzola dolce es más suave y cremoso, mientras que el piccante tiene más carácter y maduración. En ambos casos, es un queso que se hace notar y que quienes lo descubren no pueden dejar de pedir.
¿Cómo servirlo?
Sacalo de la heladera 30 minutos antes de consumirlo para que se exprese en todo su esplendor. Podés servirlo en trozos sobre una tabla o desmenuzado. También derretido en salsas para pasta, risottos o sobre carnes a la parrilla.
Para acompañar
Va muy bien con peras, higos, nueces y miel. También con pan de nueces, galletas de agua o membrillo. En tabla de quesos aporta un sabor intenso que contrasta perfecto con opciones más suaves.
Maridaje
Combina perfecto con vinos dulces como Sauternes, Oporto o un Late Harvest de Gewürztraminer. Para quienes prefieren seco, va bien con vinos tintos robustos como Barolo o Amarone.
