El Mascarpone es un queso fresco de origen italiano, proveniente de la región de Lombardía. Se elabora a partir de crema de leche de vaca con alto contenido graso, coagulada con ácido cítrico o tartárico sin prensado ni maduración. El resultado es una pasta blanca, untuosa y extremadamente cremosa, con una textura casi similar a la del yogur griego pero mucho más rica y envolvente.
Su sabor es suave, levemente ácido y con una dulzura natural que lo convierte en uno de los ingredientes más versátiles de la cocina italiana. Sin maduración ni corteza, es fresco por definición: lo que importa es su textura sedosa y la calidad de la crema con la que se elabora.
¿Cómo servirlo?
Mantenerlo refrigerado y consumirlo frío. Se puede usar directamente de la pote para preparaciones dulces o saladas. A temperatura ambiente gana en fluidez, ideal para incorporar en cremas, salsas o rellenos.
Para acompañar
Es el ingrediente estrella del tiramisú clásico, pero también va muy bien como relleno de postres, cremas batidas, cheesecakes y panqueques. En versión salada, se puede usar en pastas rellenas, risottos cremosos, salsas para carnes blancas o como base de dips con hierbas frescas.
Maridaje
En preparaciones dulces combina perfecto con café espresso, licor Amaretto o un Late Harvest de Torrontés. En versión salada va bien con vinos blancos secos como Chardonnay o Pinot Grigio, o con espumantes brut frescos.
